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Logotipo de la Comisión Europea

Krystle, asistente de comunicaciones

Krystle trabaja como asistente de comunicaciones en la Comisión Europea, en Bruselas. Tiene movilidad reducida y lleva trabajando para esa institución desde 2002.
Le preguntamos qué tipo de adaptaciones especiales necesitó y si cree que su discapacidad ha sido un obstáculo para su trabajo.

«La Comisión me facilitó una silla de ruedas, un reposapiés, una silla medicalizada y una plaza de aparcamiento reservado. En los aseos se colocaron barras de apoyo. Me siento totalmente integrada en mi equipo. Cuando tenemos una reunión, mis colegas se ofrecen a ayudarme de manera espontánea. Es muy agradable sentir que mi trabajo se valora y se reconoce. No recibo ningún trato especial, trabajo tanto como los demás, con una mirada benevolente cuando intervienen aspectos de movilidad».

Krystle también tiene un consejo para otras personas con necesidades especiales que presentan su candidatura para una carrera profesional en la UE.

«Les recomiendo encarecidamente que se presenten. Ninguna desventaja física es un obstáculo, las oposiciones se basan en el conocimiento y no en una maratón. Se acepta a todos: ni la nacionalidad, ni el color, ni el sexo, ni la discapacidad física son obstáculos. Todas las nacionalidades de la UE de todas las características están representadas; la diferencia se considera algo positivo. El hecho de que seas un maltés con movilidad reducida o una estonia con discapacidad visual no tiene importancia. La multiculturalidad significa trabajar con otros, sin hacer distinciones de ningún tipo. Las instituciones han creado servicios que acogen a todo tipo de personas y la igualdad de oportunidades es un derecho real».